martes, 20 de octubre de 2015

¿Qué son las barreras atmosféricas?

Nadie ha acuñado aún la expresión barreras atmosféricas, sin embargo es tan expresiva y resulta tan imprescindible que debería ponerse en circulación ahora mismo, en cuanto llegues al final de este artículo si ello fuese posible. Su origen no tiene misterio, como ya habrás supuesto se trata de un calco de otra más antigua y hasta ahora mil veces más afortunada, barreras arquitectónicas, que pretendía concienciar sobre la imposibilidad (o gran dificultad) que tienen los discapacitados motrices para transitar libremente por la vía pública así como para acceder a determinados lugares no habilitados para ellos. Pero los afectados por alguna enfermedad respiratoria tampoco pueden entrar a según qué lugares o pasar por algún punto concreto de una calle cualquiera sin exponerse a un broncoespasmo[i] o a un grave deterioro de su función pulmonar. Y no hablo de imponderables como incendios, fugas o cualquier otra clase de accidente, sino de cuestiones tan cotidianas como zanjas –que no se abren con el material adecuado, aunque existe– y su consiguiente emanación de material procedente del pavimento y convertido de inmediato en polvo tóxico, carritos de limpieza (portadores de lejía y amoníaco) que se exponen a cualquier hora en todos los locales abiertos al público, el inevitable –¿inevitable?– incienso, que se exhibe como la mayor de las modernidades en muchas tiendas de regalos, y otro puñado de ejemplos igual de cotidianos y que, además de afectar a quienes presentan una patología previa, son los causantes de que se incremente el número de enfermos. Por cierto, si estás sano y no te sientes demasiado solidario, piensa que todas esas sustancias pueden dar lugar a que también tú traspases la frontera. De momento, y hasta que no dispongamos de nuestro propio mapa genético –y aún así quizá tampoco al cien por cien– nadie está libre de ello en cualquier momento de su vida. Por desgracia, muchos que ni lo sospechaban ya lo están.

El juego del Tarot - Fresco de una sala del Palacio Borromeo (Isola Bella)
Esta mañana, leyendo la prensa, me he vuelto a topar con las estadísticas. Compruebo que la EPOC afecta ya al 10% de la población española con más de cuarenta años, que el asma afecta al 5% de todas las edades, sobre todo a niños y personas maduras (aunque estas cifras quizá pequen de optimismo pues el resto de las fuentes consultadas señalan entre un 10 y un 10,5).

La verdad, no me explico que en la época de la electrónica y las energías limpias, cuando se trabaja por eliminar la emisión de gases de un instrumento tan indispensable como el automóvil, se haya extendido tanto la afición a quemar combustibles incuestionablemente obsoletos. Como velas, leña (y otros materiales aptos para encender barbacoas), barras de incienso, el ominipresente tabaco –en escaleras al aire libre, terrazas y aglomeraciones de toda clase– por no hablar de fuegos artificiales, turíbolos[ii] junto a cirios en las procesiones religiosas y quién sabe cuántos más.

Por tanto, te ruego que la inventes. Por mi parte, y teniendo en cuenta que mi único deseo es divulgar, le cedo el copyright a quien guste.




[i] Broncoespasmo : Contracción anormal del músculo liso de los bronquios que puede provocar un estrechamiento u obstrucción aguda de las vías respiratorias.


[ii] Turíbolo: Incensario.

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